
Solo queda un 20% de los bosques intactos en el mundo como consecuencia de la tala, sobre todo para la fabricación de este producto.
Como consecuencia de la necesidad apremiante de proteger los bosques nació en 1996 el Consejo de Administración Forestal de la Madera, en el que 25 países ratificaron los principios para proteger el desarrollo sostenible del sector de la madera, que creó de esta forma la Certificación Forestal de la Madera.
Según este convenio, la FSC intenta evitar confusiones generadas por empresas que promueven sus productos con frases como "por cada árbol talado son plantados". El papel es uno de los recursos forestales que empleamos y que puede provenir de fibras recicladas o de bosques bien gestionados como los certificados por el FSC. Sin embargo, los bosques siguen siendo terrenos codiciados por los especuladores sin escrúpulos que arrasan hectáreas con fines lucrativos sin tener en cuenta los perjuicios que cometen.
Los bosques son uno de los depósitos más importantes de biodiversidad terrestre, que ofrecen diversos hábitats para las plantas, los animales y microorganismos. Asimismo, al hombre le proporcionan una amplia gama de bienes y servicios, según el Fondo de la ONU para la Agricultura y Alimentación (FAO).
Unos 4.000 millones de hectáreas de bosques cubren el 30 por ciento de la superficie de la tierra y según el informe de la FAO, publicado en marzo de 2007, el mundo redujo a 7,3 millones de hectáreas la pérdida anual neta de superficie forestal.
El citado informe pone de manifiesto que entre 1990 y 2005 la pérdida de superficie total fue del 3 por ciento, es decir, una media del 0,22 por ciento anual.
Indonesia, México, Papua Nueva Guinea y Brasil, que se incluyen entre los países que cuentan con las mayores áreas boscosas en los que no ha intervenido la acción del hombre, fueron los que experimentaron las mayores pérdidas entre 2000 y 2005.
En Europa, los últimos bosques intactos primarios se encuentran en Rusia y Escandinavia y aseguran la supervivencia de numerosas especies de plantas y animales, además de ser el hogar de decenas de miles de indígenas.
Actualmente, los bosques primarios cubren el 7 por ciento de la superficie terrestre y mantienen al menos la mitad de las especies de plantas y animales del mundo, muchas de las cuales aún no han sido descubiertas.
Los bosques contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático, según el informe de la FAO de 2007, que a su vez alerta de que "cada vez hay indicios más claros de que el cambio climático afectará profundamente a los bosques", al igual que aumentará el daño provocado por los incendios, las plagas y las enfermedades.
Un planeta sin bosques
Se calcula que para 2020, unos 135 millones de personas corren el riesgo de tener que abandonar sus tierras debido a la continua desertización, de ellas, 60 millones se encuentran en África. Entre 1990 y 2005 el continente africano perdió el 9 por ciento de su superficie forestal, según el informe de la FAO.
En el mismo periodo, Europa, excluida Rusia, que cuenta con 193 millones de hectáreas, registró una pérdida de superficie forestal de un 7 por ciento. En este continente el aumento neto medio anual de pérdida de terreno forestal fue del 0,07 por ciento, resultado de "incrementos sustanciales" registrados en países como España, con un incremento medio de 296.000 hectáreas anuales e Italia con 106.000 hectáreas.
América Latina y el Caribe es, junto con África, el continente que pierde sus bosques a un ritmo más elevado, con una tasa neta media anual del 0,51 por ciento entre 2000 y 2005. En Canadá y Estados Unidos la superficie boscosa es estable, mientras en México disminuye, aunque a un ritmo menor. Por el contrario en Asia y el Pacífico la tendencia se invierte, ya que la superficie forestal aumentó el 0,09 por ciento, debido a la inversión de plantaciones en China que compensó las elevadas tasas de deforestación.
La producción de papel es uno de los mayores impactos que sufren los bosques, ya que aproximadamente el 40% de los 1.500 millones de m3 de madera que se extraen anualmente con motivos comerciales en el mundo se utilizan en la producción de papel.
Fuente: Periodico EL COLOMBIANO
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